Te mereces un aplauso.

El único problema de todo esto, es que el premio no te lo llevas tú.

Quizás no seas consciente de lo extraordinariamente hábil que eres persiguiendo tu objetivo: La infelicidad. Has ejecutado los movimientos con maestría y esa mezcla de tedio y sana preocupación es consecuencia de lo bueno que eres jugando al deporte de seguir instrucciones beneficiosas. Sin lugar a duda eres el balón de oro, el MVP, el ganador de la última edición de Gran Hermano…